octubre 14, 2022

“Mi niño no duerme”

Hola papá, mamá, abuelitos…

Si estáis leyendo esto es porque probablemente vuestro hijo no duerme bien o simplemente queréis informaros de cómo hacer dormir al niño de una forma más correcta. 

Para empezar quería deciros que me ha costado tomar la decisión de escribir sobre ello. El sueño es un tema muy controvertido y hay muchas posturas. Si habéis leído por internet ya os habréis dado cuenta de las distintas opiniones incluso entre profesionales de la salud. 

Os voy a contar un poquito mi situación para que entendáis porqué finalmente hice lo que hice después de probar muchas cosas y lo que a mí me ha funcionado. Esto no quiere decir que haya una única manera para enseñar a los niños a dormir, en absoluto. De hecho no opté por esta opción la primera vez, ni la segunda ni la tercera. 

Si vas a seguir leyendo, te pido que seas flexible mentalmente y aceptes que hay distintas manera de enseñar a dormir, ni mejor ni peor, simplemente distintas. Desde el principio siempre he pensado y pienso que “café para todos “ no sirve. Cada niño es diferente, cada familia es diferente y cada casa es diferente. Así que ni juzgo cómo lo hagáis, ni tampoco espero que lo hagáis conmigo, simplemente os cuento mi experiencia como madre, como médico y pediatra. 

Cuando tuve a mi primera hija a los 6 meses la pasé a su habitación. Hasta ese momento tenia una mini-cuna pegada a nuestra cama de matrimonio, en la que “dormía”, pongo entre comillas porque realmente se pasaba más tiempo en nuestra cama que en su cuna. Siempre intentaba que al menos el primer sueño lo hiciera en su cuna. Le daba el pecho y lo cómodo para las dos al final era el colecho, de esta manera dormíamos las dos, y mi marido también. Cuando le pase a la habitación a los 6 meses, le daba el pecho y sólo se dormía meciéndola en brazos, así que me ponía la mochila, se dormía y a su cuna. Tenia varios despertares que nos turnábamos mi marido y yo.

Con 7 meses Candela, me quedé de nuevo embarazada y al rededor de los 10 meses ya no podía dormirla yo con la mochila por el peso y la barriga. Además cada vez quería menos pecho y fue un destete gradual hasta que sobre los 10m dejamos el pecho. Tenía varios despertares, incluso a veces durante horas desvelada, tenia terrores nocturnos. Ahí casi siempre se levantaba mi marido porque pataleaba y yo con la barriga no podía. Probé con melatonina y con antihistamínico, y ningún resultado.

Fue cuestión de tiempo que, de dormir en brazos de pie, paso a dormirse en sillón mecedora (también en brazos) y de ahí el mayor avance fue pasarla a la cama. En ese momento nos podíamos tumbar con ella mientras ella se dormía. Actualmente tiene dos años y dos meses y se duerme sola en la cama con la compañía de mamá o papá o abuelos mientras se toma su leche en vaso antiderrame. Para nada digo que haya que hacerlo así, es más, cometimos muchos errores. Y hoy en día, se puede mejorar. Debería tomarse la leche antes de dormir para poder irse a la cama con los dientes limpios, por ejemplo. Antes de dormir leemos unos cuentos en el salón y después subimos a la cama. 

Con Manuel ha sido diferente. Ahora tiene 11 meses. Inicialmente igual, minicuna/colecho, pero no le pasé a la habitación de su hermana a los 6 m. Sólo tenemos dos habitaciones y era un gran handicap. Así que decidimos mantenerlo en nuestra habitación hasta que durmiera mejor, pero eso nunca llegó. 

Probé con pasarle a cuna normal (no mininuna), nada, se giraba se topaba con el lateral y lloraba. Estuvo durmiendo en nuestra cama de matrimonio y al inicio mejor pero empezó siendo un infierno sobre los 7 meses, no paraba de moverse, se despertaba constantemente, cada 20- 40- 50 minutos. Se calmaba con la teta pero yo estaba realmente agotada y desesperada dándole teta cada 20 min. Ni él ni yo dormíamos. Como mejor dormía era si tenía mucho espacio así que probé en otra cama de matrimonio los dos solos. Algo mejoró, sólo 3-4 despertares, pero duró poco porque volvió a ser muy demandante, necesitaba estar literalmente pegado a mí como una lapa y ya ni siquiera eso le servía porque también le molestaba. Evidentemente también probé con melamil y melamil trypto.

  Así que pese a las críticas, decidimos leernos el libro “Duérmete, niño” del Dr. Estivill, neuropediatra con una larga trayectoria y experiencia en sueño infantil y cuyas pautas están basadas en evidencia científica. No perdíamos nada. 

A continuación os voy a resumir en qué consiste este método y después os contaré lo que hice yo adaptado a mi bebé de 10 meses.

MÉTODO ESTIVILL:

Enseñar a dormir es un proceso difícil. Los niños reclaman la presencia de sus padres para que le acompañen, y normalmente no nacen con ese hábito, por lo que a la mayoría habrá que enseñarles.

El aprender a dormir requiere asimilar un nuevo hábito. Así como aprender a comer sólo también es un hábito que se adquiere. Como todo hábito requiere de la repetición de los mismos actos hasta que se interioriza y se consigue. 

Pues bien, lo primero será fijar horarios. Por ejemplo: a las 20h se cena, a las 20.30h baño, a las 20.45h cuento y a las 21h a dormir. 

Debe haber un momento de afectividad con el niño previo al sueño. Es decir, compartir una actividad agradable y relajante durante 10-15 minutos con mamá o papá.  Esta actividad puede ser leer un cuento, caricias, o cantar canciones o juegos tranquilos. Esta actividad debe ser un un lugar que no sea su dormitorio, puede ser el salón u otra habitación. Es importante que advirtáis que esta actividad tiene una duración determinada y que lo indicáis vosotros cuando termina, no el niño. Desaconsejado televisión, consola u otra actividad que excite. 

Preparar el material para dormir: 

– Si es invierno, es aconsejable pijama manta, de tal manera que no dependerá de nosotros que le arropemos si se despierta.

Factores externos: permanecerán unos elementos externos durante todo el tiempo del sueño. Estos serán:

1. Un muñeco que le acompañará siempre, debéis ponerle nombre.

2. Chupete si usa. Colocar varios chupetes por la cuna/ cama para que así los encuentre con facilidad.

3. Inventaréis otro elemento externo para que el niño lo vea cuando abra los ojos. Por ejemplo recortar una luna y colgarla en la pared o cualquier otro objeto que lo identifique con el momento de dormir.

Está totalmente desaconsejado usar cualquier elemento externo que después tengamos que retirar, por ej: cantarle, mecerlo en brazos o en la cuna, darle la mano, pasearlo, tocarlo o que nos toque, darle un biberón… 

Llegado el momento de ir a la cama/ cuna,  después del momento de afectividad, ¿Cómo lo hacemos? 

PAUTAS: 

– Acompañamos al niño/ bebé a su cama diciéndole con voz dulce y tranquila y una sonrisa muy amplia “Cariño, mamá y papá te van a enseñar a dormir solito. A partir de hoy dormirás en tu cama, con esta luna y Pepito” El discurso debe durar 30 segundos, así que repetiréis esta letanía cual autómatas hasta completar el tiempo. Es súmamente importante vuestra actitud, y la seguridad con la que trasmitís esta frase. Debe sonar amorosa, tranquila y segura. Probablemente el niño monte un escándalo horroroso pero vuestro tono no cambiará ni intentareis hacerle entrar en razón ni conversar con él.  Debes volverte sordo y ciego.

– Tumbarás al niño en su cuna y si llora o se levanta no perderás los nervios. Lo normal es que llore y patalee. Acto seguido durante unos breves instantes le acaricias y le repites la misma frase “Te queremos mucho por eso te enseñamos a dormir. Entendemos que llores porque estás aprendiendo pero ahora vas a dormir en tu cuna con tus nuevos amigos, Pepito y la luna”. Nunca será un diálogo, sino un monólogo. 

– Tras este discurso salís de la habitación y deberéis tener los nervios de acero, porque las dos primeras noches son duras. Lo que más ayuda a superarlas es pensar que, a menudo, a la tercera , comenzará a dormir plácidamente. Hasta que esto ocurra deberéis hacer lo siguiente:

• El niño llorará. Es su forma de indicarnos que no sabe llevar a cabo su hábito solito, es un llanto de comunicación, no de sufrimiento. 

• Vosotros no lo abandonáis. Tras un minuto exacto de llanto entraréis de nuevo en su cuarto para tranquilizarlo. No podéis dejar que él se harte a llorar, el niño no puede aprender un hábito él solo. Por lo tanto, realizaremos varias visitas breves al dormitorio para intentar tranquilizar al niño. Con ello percibirá que estamos siembre ahí, que le cuidamos y le enseñamos a dormir.

  • Durante estas cortas visitas os colocáis a su lado, le acariciáis suavemente y no hacéis nada, excepto repetir la frase citada con cariño, dulce, con una sonrisa en la cara. Es muy difícil, sí, pero sois vosotros los responsables de hacerlo bien. 
  • La primera vez, la frase se alargaba durante 30 segundos. A partir de la segunda (la primera visita) no más de 10 segundos. Seguirá siendo con tono sereno y calmado y sonriendo. No regañarle ni castigarle. Entramos a la habitación para hacerle ver al niño que estamos acompañándolo, que no esta solo, no para que se calle. Entraremos en la habitación las veces necesarias, turnándonos mamá y papá. Estas visitas se espaciaran en el tiempo. A modo orientativo, podéis usar la siguiente tabla:

Podéis reducir los tiempos aunque es aconsejable seguir una progresión. Es muy importante lo que hacéis cuando estáis con él. No perder los nervios y recordad que para trasmitirle seguridad sólo debéis repetir la frase: “ Los dos te queremos mucho, y por eso te enseñamos a dormir. Entendemos que estás enfadado porque todavía no sabes hacerlo bien, pero lo aprenderás”. 

Según Estivill: “Vuestro hijo se quedará dormido. Sí, sucederá. Habrá comprendido que no tiene nada que hacer, que sus padres no le abandonan -porque entran continuamente a verlo-, pero que no atienden ninguna de sus demandas. 

  • Una vez dormido, es muy probable que se despierte en mitad de la noche llorando de nuevo. En este momento volveremos a retomar las visitas en los intervalos establecidos junto con vuestra frase estribillo. Siempre con dulzura y serenidad sea la hora que sea. 

El Dr. Estivill nos hace el siguiente comentario tras la explicación del método:

“ Esta forma de enseñar a dormir a los niños se pone en práctica en todo el mundo y está avalada, por las sociedades científicas más prestigiosas de pediatría y sueño. Está totalmente demostrado (podéis consultar bibliografía que viene al final del libro) que no causa ningún tipo de trauma ni consecuencia si la aplicáis correctamente. Un niño nunca se traumatiza por aprender bien un hábito. No hay niños traumatizados por comer la sopa con cuchara o ir a la guardería. Y todavía menos por dormir correctamente. Los niños que han aprendido a dormir bien son mucho más felices, tanto ellos como sus padres.” 

Bien, hasta aquí, lo dice el Dr. Estivill.

Fue duro tomar la decisión de seguir este método. Realmente tienes que estar concienciado y decidido de que lo vas a hacer y hacerlo bien. Era muy importante hacerlo bien, sino no serviría de nada. Yo tengo más tolerancia al llanto, en mi trabajo oigo niños llorar a diario, y a diario les calmo para explorarles, pero realmente tenía dudas de mi marido, si sería capaz de soportar oír llorar a Manuel más de 5 min seguidos. El me explicó que sí, que si una persona le dice que su método funciona el 98% de las veces y tiene una base científica solida él acataría las normas. Y os aseguro que así hizo, como ingeniero y cuadriculado que es. 

Así que decidimos leernos el libro los dos. Es importante que os lo leáis los dos porque luego puede haber confusiones y discusiones y en medio de la noche no os lo aconsejo para nada. 

Mi experiencia con el método Estivill:

Manuel, 10 meses, dormía ya en la cama en el suelo con una barrera (acordáos que no soportaba la cuna).  Me hice con los elementos externos:  una luna colgante móvil y un torito (peluche). No usa chupete así que eso no lo utilicé. 

Yo le daba teta en su cama tumbado y como no quería dejar la teta lo que decidí fue darle el pecho en el salón en el sillón con la luz apagada. Mal, porque se me quedó dormido literalemnte con la teta así que ya empezamos mal, por lo que abortamos el método para iniciarlo a día siguiente. Al día siguiente hice los mismo pero con la luz encendida y cuando ya estaba medio adormilado ya lo subí a su habitación, despierto.  

Entramos a su habitación con un poquito de luz para que él sea consciente de dónde va a dormir. En vez de la frase de Dr. Estivill, más bien le cantaba esta frase “Manuel, a dormir, te queremos mucho. A dormir, Manuel, te enseñamos a dormir” con el tono de una nana. Así nos asegurábamos que sonara dulce. Además con 10 meses tampoco iba a entender la frase, sin embargo el cantarle sí puede percibirlo como algo bueno y bonito. 

A continuación os muestro mi registro de despertares de las 4 primeras noches para que podáis ver la progresión:

Primera noche:  visitas cada 1′-3′ – 5′ (y sucesivas)

– Inicia a las 21.05h: 50 min llorando, entradas a su habitación en el minuto 1-3-5  ( me lo encuentro sentado en medio de la habitación, lo coloco tumbado en la cama con su torito, llora) -5-5-5-5-5-5-5. Cae dormido a las 21.55h

  • 1º despertar  22.44h una entrada al min y se queda dormido.
  • 2º despertar 1.56h entramos al min y a los 5 min. Se queda dormido.
  • 3º despertar 2.35h llora pero se calla al minuto.  2.39h llora y entrada al minuto (2.40h), y a los 5 min 2.45h (está boca abajo y agarrado a su torito) se queda tranquilo. 
  • 4º despertar 4.54 se calla antes del minuto. Y se queda dormido solito.
  • 5º despertar ya a las 8.00h con llanto. Entra papá abre las ventanas cantamos buenos días y ya le cogemos en brazos. Se calla y sonríe. 

Pecho al despertar. 

10.30h Siesta de 45 min en su cama después de mamar por segunda vez. 

Siesta por la tarde de 45 min a las 15.00h. 

Segunda noche: visitas cada 3′ -6′ – 9 (y sucesivos)

Teta en un sillón, deja de tomar, se restriega los ojos. Vamos a su cama con el despierto, la frase y a dormir a las 22.05h. Llora. Primera visita a los 3 min. Sigue llorando 3 min y calla. (Increible! dormido en 6 min!)

  • 1° despertar 00.33h llora, entramos a los 3 min. Calla al min.
  • 2° despertar 3.54h llora 2.5 min y calla unos segundos. Vuelve a llorar, entro y calla.
  •  3° despertar 4.27h  calla antes de los 3′ durante 2-3 min, vuelve a llorar y entramos, llora , entramos a los 6′  y  9′ , 9′ (cambiamos pañal) se duerme 2 ‘ y vuelve a llorar, entramos a los 9′ (5.15h) , 9’ (5.24h) calla a las 5.27h.
  • se despierta a las 9.40h sin llorar. Buenos días!

Tercera noche: visitas a los 5′- 10′- 15′ 

A dormir a las 21.20h llora. Entrada a los 5′ y a los 10′ se calma. Dormido a las 21.35h. (dormido en 10 min)

  • 1° despertar 00.04h se duerme en 5 min.
  • 2° despertar 3.38h solo hace un quejidito y se duerme.
  • 3° despertar 5.35 a los tres min calla y se duerme. 

No hemos entrado en ningún momento de la noche salvo en el primer sueño. Los tres despertares duraron menos de 5 min y se durmió solito.

Cuarta noche: visitas a los 7′- 11’-17′ (y sucesivos) 

A dormir 21.21h. Llora. Entrada a los 7′, se calla 3 min después ( 21.31h). (en 10 min dormido)

  • 1°despertar 2.23h inicio de llanto unos seg (3-4seg) y se calla, se duerme. Probablemente estuviera dormido. 
  • 2°despertar 6.00h. llora un minuto, calla un min, llora unos segundo y calla. Llora a los 2 min durante 2-3 min y se queda dormido. 

Ningún despertar más. A las 8.30am voy a verle porque oigo ruiditos y esta sentadito en la cama sin llorar, sonríe al verme. Levantamos persianas y le cogemos. 

Prueba superada, en 4 noches el niño duerme de tirón. Esta más tranquilo durante el día. Se duerme una siesta por la mañana y otra por la tarde. 

Manuel durmiendo

He de decir que a mí sí me ha funcionado el método. ¿Lo recomendaría? pues mirad, como bien he dicho “café para todos no”. Si tú estas a gusto durmiendo con tu bebe, los dos dormís y estáis todos felices me parece estupendo y placentero, ¿para qué cambiar? si luego se tuerce la cosa, pues ya veremos.  En mi situación la cosa era muy desesperante y no podíamos más. Probamos esto y nos ha funcionado, por eso quería compartirlo con vosotros por si os encontrabais en situación similar. 

El sueño del niño tiene sus etapas, a veces hay que, simplemente, tolerar esos desajustes y adaptarse y ya mejorarán. Los niños tienen despertares y eso es absolutamente normal. Sólo haría este método si estuviera convencida de que realmente quiero cambiar porque lo que tengo en casa es desestructurado, afecta a mi vida y mi relación. Para mí ha sido positivo y estoy contenta de ello, pero también deciros que las dos primeras noches fueron duras. A veces en la educación de los hijos, los padres lo pasamos mal, pero no por ello dejamos de hacerlo. 

Que tengáis muy buenas noches y hasta siempre amigos. 

Se despide una que comienza a saborear lo que es dormir por la noche. 

Dra. Ángela García

Gastropediatra. 

A continuación os dejo información del Dr. Estivill para que conozcáis un poco:

Eduard Estivill

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